ACV en niños, una enfermedad silenciosa
Ayer se conoció la triste noticia que golpeó a toda la comunidad, principalmente a la Escuela 238: Falleció Melina, una pequeña de 10 años, que el lunes -cerca de las 14- sufrió una descompensación en el aula producto de un Accidente Cerebrovascular (ACV).
“Lamentablemente no hay palabras para explicar lo que estamos sintiendo. Nadie, jamás, puede imaginar un golpe así”, expresó el vicedirector de la escuela Javier Cuevas.
Este tipo de accidentes constituyen una de las diez causas más frecuentes de mortalidad en la infancia. Así lo afirmó Mariela Lucero, sub jefa del servicio de Neurología del Hospital de Niños de La Plata. “Existen múltiples factores que contribuyen a incrementar el riesgo de desarrollar un accidente vascular, por lo que es de suma importancia detectarlos para prevenir la recurrencia: cardiopatías congénitas, trastornos hematológicos, traumatismos, enfermedad vascular sistémica, trastornos neurometabólicos, disección arterial, infecciones con compromiso del sistema nervioso central (un tercio de los ACV en niños ocurren en contexto de infección) y malformaciones arteriovenosas” explicó la profesional al diario platense El Día.
El ACV infantil y adolescente en cifras
Entre 2009 y 2011 se realizó un estudio en el país denominado Estudio de Riesgo Cardiovascular en Adolescentes (ERICA). Para la investigación, se evaluaron las condiciones de salud de 1056 chicos y chicas de entre 10 y 17 años. Como resultado, obtuvieron que más del 10 por ciento eran hipertensos y un cinco por ciento eran prehipertensos.
“Así como pesan o miden a los chicos, el control de la presión tiene que ser una práctica habitual en la consulta, ya que su detección a tiempo puede retrasar la enfermedad o evitar su desarrollo”, apuntó el médico Gustavo Blanco, uno de los médicos que dirigió la investigación.
Otro dato preocupante para los especialistas fue que más del 60 por ciento de los entrevistados nunca había recibido un control de presión.
Diferencias con el ACV en adultos
El Ataque Cerebrovascular o ictus tiene diferencias entre los niños y los adultos. En adultos es isquémico en un 80% y responde con frecuencia a una arteriosclerosis o a una patología cardiaca. En el caso de los chicos, se caracteriza por tener causas múltiples y variadas, entre ellas “una enfermedad de la sangre o del corazón, una anomalía de los vasos cerebrales, un traumatismo craneal, una infección, un tumor… En fin, muchas”, indica el neuropediatra Marc Tardieu, jefe del Servicio de Neuropediatría del Hospital Bicêtre de París.
Síntomas para consultar a un profesional médico
El mismo especialista señala al sitio Doctissimo que el niño pre adolescente que sufre un ictus presenta signos muy similares a los que adulto: parálisis o disminución de la sensibilidad de un miembro o de un lado del cuerpo o de la cara, problemas al hablar, dolores de cabeza e incluso un estado de coma.
En los casos en que los chicos sobreviven a un Accidente Cerebrovascular, los especialistas médicos destacan la importancia de la reeducación precoz.
Los niños más grandes (pre adolescentes) reciben un tratamiento similar al de los adultos: fisioterapia, terapia ocupacional, logopedia o terapia de deglución, que se inician todas en el hospital. El tratamiento se prolonga fuera del centro médico, y tiene como objetivo ayudar al niño a recuperar la mayor funcionalidad posible y prevenir accidentes cerebrovasculares futuros.(ANR)