Viernes, 17 de noviembre de 2017
Pidieron perpetua por un crimen en Allen

Pidieron perpetua por un crimen en Allen

Los elementos hallados tras un secuestro fueron fundamentales para involucrar a los dos acusados.

La fiscal Graciela Echegaray y la querella solicitaron ayer a la mañana que los dos imputados por el crimen de un almacenero de Allen sean condenado a prisión perpetua, en un hecho ocurrido en abril del año pasado. Por su parte, los defensores públicos, Oscar Mutchinick y Miguel Salomón, solicitaron para uno de los acusados la absolución por el beneficio de la duda y para el otro la calificación legal de robo con resultado homicidio, con una pena de 11 años de prisión.

Echegaray sostuvo la calificación legal que propuso la fiscal del caso Giuffrida en la elevación a juicio, es decir considera a uno de los acusados como coautor de homicidio doblemente calificado por haber sido cometido con alevosía, además del delito de robo calificado por el uso de un arma de fuego y portación ilegítima de arma. Mientras que al otro involucrado, quien estuvo prófugo algunos días, le corresponde la misma calificación legal, a excepción de la portación de arma.

Ayer declaró uno de los imputados, reconociendo haber estado en el lugar del hecho, negando haber entrado al negocio con un arma y que forcejeó con la víctima mientras éste sostenía y disparaba un arma.

La fiscal jefe repasó cada una de las pruebas científicas e informes técnicos que ayudaron a probar su teoría del caso, entre ellas: “Lo encontrado en los allanamientos realizados en las casas de los imputados coincidió con el faltante de mercadería del comercio, que era muy específica: bandeja de milanesas de pollo, cuyo contenido y packaging era realizado por la familia Maurizio y fue reconocido por el nieto del señor; cajas de alfajores, sobre las que se realizó la pericia caligráfica y se determinó que la letra era la de la víctima; la autopsia, que arrojó como resultado la manera en que ultimaron al almacenero”.

A lo anterior se suman, según la representante del Ministerio Público Fiscal testigos determinantes para esclarecer el ilícito que “mediante reconocimiento fotográfico ubicaron a uno de los imputados en el lugar del hecho, también los rastros de calzado hallados en el comedor de la casa del hombre que coincidió con la zapatilla de uno de los acusados, y una huella en una de las botellas de cerveza robadas, que coincidieron con las del otro imputado”.

Finalmente, el auto que fue reconocido por varios testigos, un Duna rojo, con el que hicieron el recorrido antes de ir a cometer el hecho. Además de los testimonios de la ex - pareja y del yerno de uno de los acusados, que estuvieron con ellos antes de que concretaran el ilícito.

“Lo matan porque de haber sobrevivido, Maurizio los iba a reconocer, ya que habían estado en varias oportunidades ese mismo día en su comercio”, agregó Echegaray.

Por su parte, Mutchinick sostuvo que su asistido “entró a robar pero no a matar, que no portaba armas y que se produjeron varios disparos, no estando inmóvil la víctima. De hecho, el revolver se encontraba en el negocio, abajo del mostrador”.

Salomón mencionó que “la investigación se muestra deficiente y que su defendido reconoció desde un primer momento haber estado en el negocio, pero que, como dijo uno de los testigos, lo dejaron en el taller mecánico que trabajaba antes de que sucediera el hecho”. Agregó que la mercadería encontrada en los allanamientos “fueron entregadas en parte de pago de un trabajo realizado a un auto”.

Cabe recordar que ambos imputados se encuentran con prisión preventiva desde que fueron detenidos.

La lectura de sentencia será el lunes 27 de noviembre a las 12:00 y estará a cargo del Tribunal conformado por Emilio Stadler, Alejandro Pellizzon y Daniel Tobares. (ANR)

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