Viernes, 20 de octubre de 2017
José María Ruiz Díaz
Lic. En Ciencias Criminalísticas y Criminológicas, Consultor forense y en políticas de seguridad, Perito forense del STJ de Rio Negro y Neuquén.Ver más
Lic. En Ciencias Criminalísticas y Criminológicas, Consultor forense y en políticas de seguridad, Perito forense del STJ de Rio Negro y Neuquén.
Siniestros viales: Plenamente responsables
La ausencia de compromiso al conducir es causa de múltiples siniestros viales.
Imagen ilustrativa.

Siniestros viales: Plenamente responsables

El hecho de poseer una licencia de conducir, no nos convierte en buenos conductores. Esto se evidencia en los altos índices de siniestralidad existentes en nuestra región.

El hecho de poseer una licencia de conducir, no nos convierte en buenos conductores. Esto se evidencia en los altos índices de siniestralidad existentes en nuestra región. Es por esta razón particular que debemos comprender que el acto de conducción se debe realizar bajo criterios de MÁRGENES DE SEGURIDAD.

Un ejemplo para comprender esto, es el hecho que si bien una ruta me habilita a circular a 110 km/h o a 90 km/h dependiendo del tipo de vehículo, esta conducta primeramente deberá ajustarse a las condiciones particulares del entorno. Es decir, no puedo desarrollar estas velocidades si las condiciones climáticas, neblina,  lluvia, congestión del tráfico o pavimento mojado entre otras, lo hacen riesgoso. Si no, que mi conducción deberá ajustarse a los MÁRGENES DE SEGURIDAD del LUGAR y de la UNIDAD, es decir, que permita en todo momento el pleno dominio de mi vehículo.

Estas  mismas consideraciones,  deben ser tenidas en cuenta, al circular por zona urbana y entender imperiosamente, que si bien la ley, establece claramente velocidades máximas y prioridades de paso, mi conducción deberá siempre estar ajustada nuevamente a los MÁRGENES DE SEGURIDAD del LUGAR y de mi UNIDAD. Accidentológicamente este concepto es tan importante que representa la GÉNESIS CAUSAL de la mayoría de los siniestros viales.

Claramente la conducción es un proceso complejo, que involucra sistemáticamente elaboraciones mentales, tiempos, espacios que van a ser determinantes en la producción o no del siniestro vial y en sus responsabilidades. 

Un conductor que circula a una velocidad determinada 50, 90, 120 km/h  al observar sobre su línea de marcha un agente riesgoso, realiza un proceso evaluativo de posibles maniobras u acciones ante éste. Este tiempo es conocido como TPR (Tiempo de Percepción - Reacción), destacándose que como el vehículo durante este tiempo continuó moviéndose, existe un desplazamiento  conocido como DR (Distancia de Reacción). El alcohol, los medicamentos, el celular u otros agentes alteradores de la percepción o reacción, inciden directamente en este proceso, razón por la cual son necesarias medidas directas de control sobre éstas.

 

                                                    

 

Ahora bien, una vez que el conductor determina accionar los frenos, se inicia un nuevo tiempo y espacio, conocido como TF (Tiempo de Frenado) y DF (Distancia de frenado).

Penosamente, es clara la ausencia de compromiso vial, por cuanto mayoritariamente la conducción, lejos de realizarse en forma defensiva, se realiza de manera ofensiva y agresiva con un desprecio total hacia la vida.  Me limito a preguntas tales como ¿Usamos el cinturón de seguridad? ¿Nuestros hijos, utilizan las butacas reglamentarias? ¿Cuál es nuestra conducta, si nos llaman al celular, mientras conducimos? ¿Circulamos a una velocidad, que aunque sea reglamentaria, VIOLENTA los MARGENES DE SEGURIDAD?

Quizás, este sea el momento de hacernos plenamente responsables de nuestros actos, y comprender que los hábitos que subyacen en la conducción, lejos de ser cuestiones de la vida privada, involucran a los demás.

En estas fechas, ¿Cuantos padres, madres, hermanos e hijos, estarán ausente en la mesa familiar?. Por mi parte, mi familia y yo, elegimos RESPETAR LA VIDA, ¿Ustedes?.

Galería
Dejar un comentario