Jueves, 23 de febrero de 2017
Mariano Vila
Consultor y Analista político. Maestría en desarrollo en Gestión en Comunicación de las organizaciones. Es especialistas en manejo de asuntos públicos, comunicación corporativa y gestión de crisis. Ver más
Consultor y Analista político. Maestría en desarrollo en Gestión en Comunicación de las organizaciones. Es especialistas en manejo de asuntos públicos, comunicación corporativa y gestión de crisis.
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Ganancias tapó todo

Ganancias tapó todo

La discusión sobre la Ley de Impuesto a las Ganancias y el desempeño político del presidente Mauricio Macri en vísperas al cierre de su primer año de gobierno.

El gobierno nacional ha hecho un muy buen trabajo en materia legislativa durante el 2016. Lo he destacado en alguna columna. Fue su debut político en la liga nacional y supo construir un perfil negociador que le permitió, entre otras cosas, tener una ley de presupuesto en tiempo y forma.

Pero la discusión alrededor de ganancias tapó un poco estos logros y termina el año empañado por un tema, que inclusive fue promesa de campaña. Anunció tanto que lo trataría en 2017 que sonó a una invitación casi obligada para que la oposición presente un proyecto. Además tengamos en cuenta que Sergio Massa viene trabajando en su agenda legislativa con este tema por lo menos desde 2013. Demasiadas señales.

Pero en el medio existieron algunas jugadas políticas que no tuvieron tanto éxito. Por empezar, y la más importante quizás, Mauricio Macri envió un proyecto de su autoría a un periodo de sesiones que él mismo convocó. Se supone que mediante sesiones extraordinarias el gobierno busca aprobar proyectos de su interés exclusivamente ya que extiende el año legislativo porque no entraron en el periodo de sesiones  ordinarias. Ya sabía que no contaba con quórum propio. Y el peronismo lo aprovechó para llevarse su tajada. La irresponsabilidad fiscal que algunos tuvieron al momento de votar es otro tema, pero un título en los diarios vale más que mil palabras a veces.

Por otro lado, en el debate en comisiones el Ministro de Hacienda y Finanzas Alfonso Prat Gay fue a explicar los detalles del proyecto oficial junto al titular de la AFIP, Alberto Abad, cuando nunca nadie lo invitó para ello. Otro error que puede haber generado cierto recelos entre algunos legisladores. No nos olvidemos que la política es el arte de consensuar egos.

También, y no menor, fueron las declaraciones del Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Emilio Monzó. Durante las últimas semanas se dedicó a dar cuanta nota pudiera, sabiendo que la TV no es su fuerte, adelantando una necesidad puntual. “Más lugar al peronismo en la estructura de Cambiemos”. No sobraron críticas de propios y ajenos ante estas palabras. Para mucho amarillos peronismo es mala palabra, y muchas veces lo asocian directamente con kirchnerismo. Error. Pero Monzó estaba presagiando que si querían avanzar en proyectos más delicados, con un impacto directo en el bolsillo de la gente, solos no podrían. La gota que rebalsó el vaso, fue cuando Macri dijo entre otras cosas que “...Emilio vive en un microclima”. Muchos legisladores se sintieron dolidos por esas palabras del propio Presidente.

Todo esto más la avivada de algunos generó un clima hostil al que sumaron organizaciones sociales (que en el medio lograron aprobar la emergencia social, otro punto que  Cambiemos no quería asumir por lo menos este año), los sindicatos obviamente y las provincias con un juego de seducción que aún está latente con los gobernadores. El lunes, mientras Rogelio Frigerio llegaba de China (un viaje que fue desatinado en la fecha tal vez) algunos de sus asesores decían en Casa Rosada: “estamos complicados...necesitamos extender el debate una semana más, que no se trate esta semana por lo menos”.

Y así fue. Volvió a jugar en tándem la dupla Frigerio-Monzó, y los tiros que se cruzaron con la oposición principalmente con Massa (que podría haberse sacado una selfie en lugar de sacar la foto con los legisladores de la oposición en Diputados para anunciar que avanzarían en la media sanción del proyecto de ganancias) disminuyeron su intensidad. Por su parte nuestro coterráneo Miguel A. Pichetto, colaboró también para esa prórroga aunque con un costo político para él (adrede?) ya que se ensancharon las diferencias con sus colegas más kirchneristas en la Cámara Alta. El neuquino Marcelo Fuentes fue el claro ejemplo.

Lo cierto es que la semana que viene se trata sí o sí. Los gobernadores vuelven a estar en el centro de la escena, y el sindicalismo espera no tener una excusa para salir a la calle. Habrá algunas movilizaciones el lunes, pero como me comentó un especialista en el rubro gremial, “los gremialistas ya están hechos este año, no quieren salir a la calle; no quieren que le den razones para hacerlo”.

La mesa de gobernadores entre donde hay algunos del peronismo y otros como Alberto Weretilneck juegan sus propias fichas. Tampoco quieren ser los disyuntores que salten si el proyecto finalmente se aprueba tal cual salió de Diputados. En el caso de Río Negro tiene menos margen para intervenir al no tener representación propia en ninguna de las dos Cámaras. Además dicho proyecto significa un desbalance fiscal para todo el país, y algunas provincias como Río Negro no tienen tanto espacio para buscar opciones de financiamiento en otras cosas, mucho menos cuando se avecina un año electoral.

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