Martes, 25 de julio de 2017
Mariano Vila
Consultor y Analista político. Maestría en desarrollo en Gestión en Comunicación de las organizaciones. Es especialistas en manejo de asuntos públicos, comunicación corporativa y gestión de crisis. Ver más
Consultor y Analista político. Maestría en desarrollo en Gestión en Comunicación de las organizaciones. Es especialistas en manejo de asuntos públicos, comunicación corporativa y gestión de crisis.
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Entre la Copa Davis y el “retiro”

Entre la Copa Davis y el “retiro”

El análisis del primer año del gobierno de Mauricio Macri y el encuentro del gabinete en Chapadmalal.

El gobierno nacional se encuentra ante un escenario que lo obliga a cambiar algunas cosas, al menos desde lo discursivo. Pasó el primer aniversario del triunfo en segunda vuelta, y se acerca el primer año desde que asumió el pasado 10 de diciembre. El año no termina como muchos habían querido que termine, a pesar que no se vislumbran posibilidades de desmanes sociales.

En las últimas apariciones públicas el propio Presidente de la Nación, Mauricio Macri se encargó de enfatizar lo mal que comunicaron al asumir el poder ciertas cuestiones. Por ejemplo, y tal vez la más importante, con qué país se encontraron. La famosa pero cada vez menos justificativa “herencia”, ya no es suficiente para algunos sectores al momento de tolerar y esperar los avances que este gobierno prometió.

Algunos ministros del gabinete nacional también se animaron a meterse en esa discusión. Lo que Cambiemos encontró cuando asumió el gobierno fue mucho más espectacular de lo que esperaban. Hasta se viralizaron videos del estado edilicio de la Casa Rosada. Eso hizo que este año estuvieran mucho más atrás de las urgencias y no tanto de la planificación anual, según dijo el propio Jefe de Gabinete Marcos Peña en el reciente retiro de equipo en Chapadmalal.

Cambiemos apela a un discurso más de equipo, de obtener logros si “estamos todos juntos” y a tener paciencia. Pero a la política no siempre le gustan esos tonos. El ejemplo más claro lo dio en estos días el propio Presidente de la Cámara de Diputados de la Nación, Emilio Monzó. Mostró que el gobierno tiene sus internas, y que hay que dejar a un lado algunos tabúes que suele tener para exteriorizar diferencias. Publicitar ciertos pensamientos también ayuda a legitimar una gestión. El problema es que algunos no lo entienden así. Pero Monzó juega en otra liga a la que muchos no están preparados.

Se lo acusa al gobierno de Macri que le falta política y le sobra comunicación. No es ni una cosa ni la otra. O son las dos al mismo tiempo. Para aprobar la cantidad de leyes que aprobaron con un Congreso donde son minoría, se necesita de política y de articuladores. La ley más importante que se aprobó, y que pasó casi desapercibida en términos de comunicación fue la ley de presupuesto. Se aprobó casi sin sobresaltos gracias a la negociación política pero no se le dio el soporte en medios para mostrarlo como un logro político.

A Cambiemos no le sobran figuras, y por ende las que están las tienen que cuidar. Pero a pesar de las reuniones semanales de vocería que organiza el equipo de comunicación, se le escapaban algunos voceros. Inclusive con frases desafortunadas en donde son los propios funcionarios que se comprometen sin sentido. Federico Pinedo y su sueldo o Mario Quintana y el regreso en avión son sólo algunos ejemplos. Como siempre, hay que ser y parecer.

Esta semana Macri se encargó de resaltar en cada evento que estuvo presente el triunfo del equipo argentino de la Copa Davis al obtener la preciada ensaladera. El vendría a ser una especie de Daniel Orsanic, el capitán del equipo, pero no queda muy claro aún quién sería Juan Martín del Potro, el eje del equipo. Es obvio que no todos nacen con vocación de liderazgo.

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