Jueves, 23 de febrero de 2017
26/06/2016
Guardias llenas no dan abasto en los duros días de invierno
Las guardias de la ciudad no dan abasto
Foto archivo
SALUD

Guardias llenas no dan abasto en los duros días de invierno

Faltan médicos, personal administrativo y consultorios. Sumado a la "burocracia" de los trámites, las guardias se vuelven poco eficientes para atender las necesidades de los pacientes. El problema se agudiza los fines de semana.

Las salas y el personal están desbordados por la gran y creciente demanda. Enfermedades y accidentes llevan día a día a cientas de personas a buscar la atención de profesionales de la salud, pero las guardias quedan al borde del colapso. Basta con una recorrida para notar que es muy alto el nivel de concurrencia en relación a los recursos disponibles, tanto en lo público como en lo privado. 

Ayer sábado (25-06) la sala de emergencias del Hospital Francisco López Lima, tuvo sus picos de demanda pero en general se mantuvo el tráfico. La espera para ser atendido rondó las 2 ó 3 horas cómo mínimo. Sumado a esto, personal de recepción en reiteradas ocasiones se ausentaba en ventanilla durante media hora o más, por lo que nadie tomaba la consulta. La cola y la ansiedad comenzaron a crecer generando un caldo de cultivo que sumó condimentos al estado general de insalubridad: apareció bronca, portazos y prepotencia. 

En la Clínica Roca no hubo guardia hasta las 20:45. A esa hora llegó la primera y única médica que atendió durante el sábado -al menos desde el mediodía. En diez minutos se anotaron los casi 20 pacientes que esperaban desde muy temprano, con previo aviso de recepción sobre esta modalidad -excepcional- de "guardia acotada".  

Nada era más alentador que pensar en ir al Sanatorio Juan XXIII a tan sólo dos cuadras de la clínica Roca. Pero al llegar la dura realidad tiraba por la borda las expectativas, ya que la sala y la cola para anotarse colapsaban, y el promedio de espera también superaba las 2 o 3 horas. Esto sucedió en horas del mediodía del sábado y se mantuvo hasta la noche, sin merma. En las salas abundaban las personas con ataques de tos, fiebre y siempre está quien se retuerce del dolor de estómago.  

Padecer un dolor e ir a la guardia para esperar horas y en ocasiones no ser atendido, es una de las últimas cosas que necesita un paciente y su familia. Si no "te estás muriendo", debés saber de antemano que tenés que "aguantar" y permanecer en silencio porque "siempre hay alguien peor". Esto genera algunas rispideces entre los pacientes sobre quien estaba primero, quien esperó más y quien "merece el privilegio" de ser antendido primero. Lo cierto es que todos van por lo mismo: que se garantice su derecho fundamental a la salud. (ANR)

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