Sábado, 23 de septiembre de 2017
Mario Antonio Bevilacqua
Contador Público. Asesor y consultor. Se desempeñó en Ericsson S.A.I.C.F.I., fue administrador del hospital zonal de Bariloche y secretario de Hacienda de esta ciudad.Ver más
Contador Público. Asesor y consultor. Se desempeñó en Ericsson S.A.I.C.F.I., fue administrador del hospital zonal de Bariloche y secretario de Hacienda de esta ciudad.
La Postverdad

La Postverdad

Una nueva palabra surgida de un nuevo contexto social; una ambigüedad entre la mentira y la verdad.

Todos los días vamos incrementando nuestro vocabulario con palabras nuevas surgidas de un nuevo contexto social, así apareció de la nada la Posverdad, que supone una ambigüedad entre la verdad y la mentira, y crea una tercera categoría distinta a las dos anteriores. Una en la que un hecho, ficticio o no, es aceptado de antemano por la simple circunstancia de encajar con nuestros esquemas mentales.

Un claro ejemplo de la posverdad, aunque en esa época no existía este vocablo fue la ley de convertibilidad, donde $1 era igual a usd 1. Todos los economistas de todas las escuelas económicas de aquella época apoyaron esta ley (excepto el Dr. Eduardo Curia) consideraban que era un mecanismo idóneo para frenar la hiperinflación reinante por aquellos tiempos.

Todos sabíamos que era simplemente una locura aplicar esa ley ya que los antecedentes eran nefastos, por ejemplo Inglaterra había dejado de utilizar el Patrón Oro para respaldar su moneda una vez finalizada la primera guerra mundial porque le resultaba imposible poder mantenerlo.

Era simplemente un delirio pensar que un peso que llevamos a un banco se convertía automáticamente en un dólar cuando nos confeccionaban un plazo fijo en aquella moneda (nos hicieron creer que el Departamento del Tesoro de EEUU estaba radicado en la Argentina).

Este fábula o cuento fue posible por el inmenso endeudamiento externo que soportó la Argentina, como consecuencia de la gran liquides de los mercados financieros mundiales que hizo posible la llegada de dólares para cubrir el gran déficit fiscal producto de una balanza comercial deficitaria.

Cuando llegó el tiempo de pagar lo adeudado, no alcanzó ni enajenando todas las empresas del Estado, la posverdad de aquella época se hizo añicos cuando los acreedores externos dejaron de prestarnos y Argentina entro en default, la mentira se acabó y apareció el funesto 2001.

Hoy la Argentina se está endeudando cotidianamente a pasos agigantados, no solo está tomando deuda del exterior (usd 100.000 millones) sino también internamente a través de los Lebac (pesos 1 billón), este importante stock de deuda es utilizado para financiar el desbordado déficit fiscal que tiene el Estado.

En la actualidad estamos viviendo nuestra propia posverdad, podemos comprar hasta usd 2 millones por mes, adquirir champagne  importado, el campo puede renovar anualmente sus 4x4, viajar al exterior se hizo más accesible, etc., etc., la pregunta que nos debemos hacer es: ¿Será posible que esta posverdad continúe manteniéndose en el tiempo?

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